Declaración de “Ciencia crítica y crítica de la ciencia”

¡Frente a la Mercantilización Antidemocrática: la Politización Democrática!

“¿Qué ciencia hacemos?”, fue la pregunta que recorrió este Congreso.  ¿Cómo hacemos y cómo podemos hacer ciencia crítica? ¿Qué críticas a nuestras prácticas es necesario realizar y asumir?  ¿Dónde y cómo se debate la ciencia que hacemos? En estas semanas hemos sido miles defendiendo el Presupuesto para ciencia en el país, logrando que la discusión en torno a la ciencia ocupe un lugar preponderante en  la agenda pública. Ello nos mostró, una vez más, que tenemos una comunidad científica con una gran historia y un presente promisorio, que la comunidad científica tiene un enorme potencial crítico y transformador. Sin embargo, también se hizo patente un gran desconocimiento social de lo que se hace, que lleva implícita la pregunta por la relevancia social y la centralidad de abordar cuestiones que no están siendo prioritarias en las agendas de investigación.  Si la construcción del conocimiento como apuesta colectiva de la sociedad, tiene en el sistema educativo, académico, científico y tecnológico su eje principal ¿Cómo no criticar entonces a este sistema frente a los acuciantes y básicos problemas aún no resueltos? ¿Qué de dicha persistencia en la desigualdad y la pobreza, en el tropiezo recurrente ante las mismas problemáticas, nos compete a nosotros?  Dicho más directamente también: ¿cómo nosotros y nuestro trabajo participan política, económica y socialmente? ¿Estamos decidiendo nosotros, los argentinos , los latinoamericanos, nuestras reglas de juego para pensarnos? ¿No hay en torno a las reglas de juego de la producción de conocimiento, un problema de dominación política y económica que nos desafía como generación? ¿Seremos capaces de afrontar la autocrítica, el esfuerzo y dedicación que implica? ¿Seremos capaces de valernos del placer de la libertad y la dignidad para desafiar al mandato que nos condena sobrevivir en la penuria o el cinismo, en la autoexplotación competitiva y la injusticia social?

Reunidos en el cierre del Congreso, socializamos la participación (con más de 220 inscriptos de distintas regiones del país) y debates que tuvimos con más de 60 referentes académicos, sociales y políticos (que plasmaremos en una futura publicación), se nos hizo patente un elemento común. Esto es, la fragmentación como escenario necesario para que los diversos actores del campo popular convivan sumergidos en la incomprensión y en la consecuente imposibilidad de organizarse y redefinir las reglas del mundo social.

Si nos posicionamos como actores del campo de producción del conocimiento, este nos lleva a pensar nuestras prácticas de modo socialmente transversal.  El conocimiento se genera desde cada lugar, cada institución, cada organización y cada persona. ¿Cómo se estructura el conocimiento y los juegos de poder hoy? Sin dudas, una respuesta está en la lógica de mercantilización, como un entramado que opera en múltiples niveles y es capaz de enlazar desde formas de pensar planes globales de largo plazo y estratégicos a pequeñas reflexiones cotidianas, inmediatas, con toda la gama de acciones intermedias posibles.  Pero no triunfa por esto, sino que ante las fallas y limitaciones también constantes de esta lógica, o el rechazo voluntario de sujetos, grupos y naciones, son otras lógicas violentas las que vienen a direccionar nuestros pensamientos, deseos y decisiones.

En múltiples espacios y de múltiples formas, y ya con décadas de experiencia en mecanismos que inducen a competir o perecer, se ha hecho carne en miles de investigadores y amplios sectores sociales “la crítica de la ciencia”. Pero el desafío que tenemos por delante es organizativo y creativo.  No es una opción individual.  No es sólo para aquellos que deseen “comprometerse socialmente” como militantes o activistas.  Se trata de organizar con pluralidad ideológica y metodológica nuestra inteligencia colectiva para torcer el modo en que se construye y acumula hoy nuestro trabajo.  Promover e instalar otras formas de legitimar el conocimiento.  Ser tenaces en desestimar y deslegitimar la organización del conocimiento predominante.  Encarar un cambio cultural, activamente, o persistir con el cinismo del “como sí”.  Cinismo que se expresa en prácticas colectivas, y que tienen un punto central en la relación que construimos con lo investigado. Los debates en este congreso, frente a experiencias concretas, nos llevaron a interrogarnos hasta qué punto pesan en nuestra motivación nuestros intereses particulares y sectoriales, al extremo de, por caso, llegar (cómo se compartió en un testimonio) a “preferir que no se erradique el problema que se estudia para no perder protagonismo en la agenda científica”, y no perder posiciones en el círculo virtuoso del academicismo de publicación, financiamiento y  prestigio.  No es nuevo y no deja de ser un problema común y una reacción lógica en épocas de mercado signado por el vale todo para vender la utilidad de cada uno y su producto.  Por eso afirmamos:  pensarnos en conjunto con la vida y experiencias subordinadas a la institucionalidad neoliberal, pero resistentes a ella, se vuelve preciso.  Aprender y ensayar nuevas lógicas y sostenerlas en espacios colectivos crecientes, es un camino posible y en marcha.

En el contexto actual, las prácticas e instituciones que criticamos son blanco de los cambios organizativos y de distribución de presupuestos de Salud, Educación, Universidad y Ciencia del Gobierno de Cambiemos.  Todo lo contrario a la ciencia crítica que necesitamos, para que emerja y crezca como aporte a una nación popular y democrática. La situación de crisis que estamos viviendo puede derivar en distintos caminos.  Nosotros apostamos por la capacidad de fortalecer la organización pública y de bien social del conocimiento, lo cual no consiste precisamente en la defensa de las circunstancias actuales, pero conlleva a enfrentar el avance en la privatización y mercantilización del sistema educativo y científico-tecnológico que propone el macrismo.

Precisamos orientar el “otro camino”, desarrollar formas de hacer ciencia que disuelva la corporación científica, que como tal no puede sino incorporar las imposiciones de los grupos hegemónicos y es incapaz de articular conocimiento crítico con la diversidad de grupos sociales y problemas prioritarios de la Nación. En un contexto de transformaciones mundiales a nivel económico, comunicacional y organizativo, es posible una democratización y reapropiación del conocimiento (en su creación, uso, transformación) transversal a todo grupo social, a cada práctica y respuesta activa a los problemas que afrontamos.

En este marco, fruto del debate plural, complejo y desafiante entre los grupos participantes de distintos puntos del país, consensuamos tres líneas prioritarias de acción:

1) Como continuidad de este Congreso, volver a convocarnos el año próximo, en fecha a convenir, en la Provincia de San Luis. Valoramos la intensidad con que se materializa en estos encuentros el intercambio, el conocimiento, la articulación y la posibilidad de repensar y diseñar la acción.

2) Organizar una Propuesta Federal de Formación en Políticas Científicas, (con cursos, foros, publicaciones, etc) al cual invitamos al conjunto de la comunidad a construir y participar.  En este punto, nos alienta y compromete contar en nuestra historia con un gran acervo crítico como Pensamiento Latinoamericano en Ciencia y Tecnología o la Revista Ciencia Nueva.  También la posibilidad de analizar la situación actual, desde las Agendas en juego, las líneas y grupos de investigación y su relación, etc.  Consideramos este trabajo de estudio un momento de organización de aquellos con la voluntad de una práctica científica común. Es también un camino de reflexión que diversos espacios vienen transitando. Creemos que es un primer y a la vez, un siempre presente ejercicio, para enriquecer la visión integral, histórica y proyectiva que alimente la batalla cultural que en esta declaración expresamos.

3) Por último, nos proponemos seguir articulando nacionalmente las luchas sectoriales, las intervenciones y trabajos en las instituciones universitarias y científicas. Sabemos que el futuro inmediato está signado por el ajuste, el recorte, y el ataque a miles de personas con vocación científica. Por eso es preciso solidarizarnos y encontrar respuestas colectivas, para resistir en un doble sentido: conservar los puestos de trabajo y el financiamiento necesario para la continuidad de las investigaciones y, simultáneamente,  diseñar nuevas formas colectivas de trabajo como alternativa a la lógica microempresarial fragmentada.

Nos convocamos a afrontar organizados con el conjunto de trabajadores intelectuales y de la cultura, la situación de precarización y desempleo, unidos a la lucha del conjunto de los argentinos, golpeados y desplazados por el modelo de país neoliberal asumido por el gobierno nacional.

 

 

Científicos y Universitarios Autoconvocados de Córdoba, Santa Fe, Rosario, San Luis, Mendoza, Buenos Aires y Norpatagonia.

Conciencia y Pueblo (CCyP)- La Plata

La Rolando García- Buenos Aires

Becarios de Investigación Universidad Nacional de Río Cuarto

Ateneo Científicos Tucumanos